El silencio es también palabra.
Como palabra es el cielo celeste.
Mis palabras oh mis palabras.
Se abren ante tus ojos como las flores.
Te perfuman los dedos.
Si las tocas ellas palpitan.
Si las escuchas ellas susurran.
Ellas tienen brazos y abren universos.
Rompen viejos cerrojos sobre la tierra.
Demiurgas, te ponen alas.
Profetizan tus pasos futuros.
Tómalas como a palomas.
Y si te envío silencio
es el silencio de un ángel apostado
que te mira en las rejas del aire.
Oh el trémolo de mi silencio.
Tú me inspiras sólo abrirte cielos
nuevos que brotarán
de las palabras del poeta.
ANA MARIA VEAS
23 DE ENERO DEL 2008
0:07
Cuando nos tratamos como personas omitimos los descalificativos, los letreros colgados de ella, las definiciones absolutas, las presunciones, los prejuicios, las suspicacias, las banderizaciones políticas, los adocenamientos,el odio, el desprecio, el racismo, el clasismo, los calificativos divisorios de la sociedad, como son, "comunista","derechista","rojo""blanco","bueno","malo",inteligente, tonto, chico, grande.Cuidado con ese lenguaje que es el idioma del verdadero infierno.A abrazar a todos que el abrazo es un buen lenguaje sanador y llamémosnos por nuestros nombres con la mirada franca en nuestros ojos hacia los ojos del otro. Sólo esto cambia el mundo y repartirá las riquezas de la tierra. Pasaremos así y sólo así a la "segunda morada" de la Humanidad.
Se enfrentaron dos mareas furiosas.
Dos grupos humanos albos de ira.
Ira justa de los justos.
Ira sangrienta de los sangrientos.
Ira homicida de los homicidas.
Ira santa de los santos.
Ira estúpida de los estúpidos.
Ira arribista de los arribista.
Ira ignorante de los ignorantes.
Ira culta de los cultos
Ira intelectual.
Ira dialéctica.
Ira filosófica.
Ira paranoica de los paranoicos.
Ira esquizofrénica de los esquizofrénicos.
Ira desesperada de los desesperados, sin trabajo.
Ira orgullosa de los pudientes.
Ira histórica
Ira prehistórica.
La ira del subalterno que no le alcanza.
La ira del gerente que tiene miedo.
Ira de mujeres sin educación dueñas de casa que las JAP.
La ira comunista que lo dijo el siglo.
Y se miraban ambos bandos con su ira al hombro
y uno iba a un lado o al otro bando. Pro Capitalismo pro
Comunismo. Muerto o muerto, putrefactos, pestilentes...
tendidos en la Historia.
Y entonces era toda la ira que puede acumular el mundo
en sus milenios de pudrición.
Pero no estuvo la ira de los perros abandonados en las plazas
con sus ojitos lagrimeándoles por efecto del gas y corren y creen
que juegan con ellos.
Ambos tenían sus propios dioses.
Hitler. Napoleón. Che Guevara. Stalin. Mao. Chi-Chí-O-Chi-Min.
César Augusto el Invencible y sus tropas arrasando aldeas.
Que eran sus héroes.
Y ambos salvaban de algo intangible.
El comunismo. El Capitalismo.
Dos argamasas maleables
para cualquier corrupción.
En nombre de la palabra "patria"
porque patria no ha existido nunca
para el que no tiene fortuna. Para el sometido por la presión del hambre, la indigencia.
Pero, finalmente, el vencedor aplastó al vencido.
La máquina poderosa de estructura germánica, con el mismo gris de Auschwitz: el mismo gesto pétreo de los subalternos que también cuidaban su trasero.Contra el comité desordenado de los obreros chilenos, llenos de risas e inconciencia.(Ninguno llegaba a la hora).
Y amenazaban sin armas. Y decían que los aplastarían a todos.
¡¡¡NO NOS MOVERAN !!!
Y los movieron, como gotas de mercurio ensangrentado.
Entonces apareció la palabra HONOR que nunca ha estado viva
resonando en todas las pantallas de Chile
como un chiste macabro.
Y de lo que se trataba, en concreto, era de metralletas apuntando la espalda.
Lanzando, en el peor de los casos, su vómito de fuego y su mensaje letal besando con frenesí esas espaldas
de trabajadores chilenos con los pies cansados
y, como decía el poeta, su cuchara en el bolsillo del vestón.
¡Bivan los compañeros, mierda! con B de burro por creer en la dignidad del Hombre, y porque sólo lograron tercera preparatoria y eso se paga caro.
Los ricos se sentían protegidos en medio de toda esa desprotección.
Estaban bajo las alas de un arcángel
histórico PINOCHET el Padre
de los que no conocen la pobreza;
los zapatos roídos por el polvo de las calles
del mundo y esa sensación de orfandad espeluznante
que todos los proletarios han sentido; los que venden su fuerza de trabajo
para comer.
( Ellos habían unido sus sueños y habían inventado un gran sueño al que llamaban
REVOLUCION )
El vencedor puso su fotografía en todas las escuelas y oficinas.
Sonriente. Meloso. Bien peinado. Atractivo yo diría.
Ahora la Ira irá por debajo y se llamará Depresión Endógena.
Los neronianos empezaron a festejar y a enriquecerse, como lo vemos hoy.
Cuando todos somos proletarios con el mismo temblor de miedo al hambre, a ser invisible, a morir en el Policlínico, afuera, sentados, de pie.
El Salvador había reestablecido a los ricos su paz interior.
Y el país podría ya pudrirse en paz en manos de los publicistas.
Y del ingenio burgués que ha hecho la ciencia para los ricos.
Todo quedó en orden.
Unos arriba y otros abajo.
Juana y diga, señora.
Como mande, patrón. Los Astaburuaga
vienen a cenar...Que me voy a farellones,
a Paris, a disneylandia este verano.
Me olvidé de pagarle al chofer, hombre.
El Estado ha fijado el sueldo mínimo en....
Se puso fin a las organizaciones de los desplanetados.
A aquello "del proceso dialéctico de la lucha de clases"
Bastaron varios golpes de corriente y de una lluvia de vivos por los cielos, "raras carnadas" dijo el poeta.
Y ya nadie dijo más que "sólo falta la coyuntura"
Los vencidos se levantaron y se unieron a los vencedores.
Todos en la misma mesa, la misma avidez, la misma nostalgia
por un fututo más previsor todavía.
Quedan ahora unos jóvenes zombi que se creen vampiros.Dejadlos.
Quedan una mujeres que se creen emancipadas. Dejadlas.
El vendedor de tienda que espera ganar en la vida.Dejadlo.
Un VIVA EL CHE se sigue pintando en una camiseta.Dejadlo.
El Te Deum estuvo hermoso.
Ahora ya no quedan rencores. Eso nos conviene a todos dicen los dueños del planeta. Salud.
Y la Prehistoria sigue, todos detrás del bisonte, se reparte, no se reparte
¿quién se lleva la mejor parte?
Ellos se llevan la mejor parte:
la mayoría mira.
ANA MARIA VEAS
9 de Diciembre del 2007
12:46
Uno va sin nombre y sin rostro por el mundo.Y siempre calle abajo.
Si alguien detuviera el vuelo frígido de los ojos erráticos
en nuestra mejilla o nuestra sien
todo sería distinto.
Hice mal y todo lo hice mal.
No me levanté la catedral de autoengaños
con los cuales uno pasa el día y hasta su carcajada esputa
bajo el toldo celeste de los cielos
que cubre el ancho redondel sobre el globo.
Seguirán resonando solos mis recalcitrantes pasos
por el híspido lomo gris que faja a la tierra.
Nadie se aprendió mi nombre.
Los hombres de grandes dientes me comieron
sin nombrarme.
En el margen está el mar como algo extraño
a tanta soledad y desidia que corroe
los huesos del alma como una carcoma.
Tembién me bebieron los hombres
que se harán blancos filamentos.
Estaba bien como ermitaña
enamorándome de la mirada del cordero
del monte al otro lado.Lloraba en la colina
pero me consolaban los árboles hermanos
con sus cadenciosas salmodias verdes.
Acá lloro sin consuelo entre unas criptas.
Extiendo mis brazos azules con la capa triste de la tarde encima.
Mis remos humeantes.
Esto pétreo que me inclina.
Y miro hacia la claraboya más alta.
Es nítida la forma que me baña el cráneo.
Allá se extiende, más allá de los pasillos sobreesfera,el que me
ama y amo.
Insubstancial.
Y por él yo me calzo cada días las piedras a la espalda.
Busco entre la luz.
Espero su mano colosal hija del mar sin peso
que me corona.
Huir de este valle raspado contorsionado con el veloz paso
de los réprobos
llenos de concupiscencias queriendo pasar
sobre las alas recogidas de los perros celestes
que corren por esas tenias plomas y tremendas, bañados
por el humo
que es el peor aliento, el más letal.
Agotados por los deseos. Asoman sus caras amarillas.
Chorreantes rostros que necesitan ser redimidos y rehechos.
Ay me acorralan como orates gomosos encima.
Oh una yema transmundo que me toque.
Oh, me salgan alas raras alas ingrávidas que me pasen al otro lado.
Me penetre el nuevo aire los huesos.
Y yo suelte los remos que raspan el arenoso espacio.
Aspire la laguna suave del primigenio aire.
Que algo, algo me calce, me abrace.
Lejos, más allá de toda lejanía, ha de haber un nido en el
misterio.
Un nido abierto como los brazos celestiales los que nunca vinieron
acá abajo.
El que recuerdan los pájaros y ríen al volar y por eso lo hacen.
Rompa al fin las filas negriazules.
La causa de mi repliegue de alas.
Oh el olor de la leche de los bosques.
Que me urde las pupilas.
Detrás de la tierra, detrás del universo, de todo
lo que existe.
Hay danzas, no está este dolor.
Nos lamen las llamas de los incansables espejismos.
¿Quién soy? Soy la espera. Me inundan los ecos post horizontes.
Ana María Veas
He llegado a la conclusión que la Poesía es el mejor Evangelio. Nos enseña, si es que se puede emplear este verbo,a apreciar la Belleza de lo creado por Dios. Nos expresa como hombres. Nos describe dignos. La Poesía no desmorona, no insulta, no llama al holocauto de la Humanidad, no insta al fraude ni al odio. Los perros heridos que vagan por la ciudad hallan una cuna en la Poesía porque sólo ella los socorre concretándose en una mano en su lomo, pasando sobre sus ojos.Por esto opté desde siempre por la Poesía y por un vivir poético.También amo a todos los poetas, que son pocos. Ellos me crean y recrean con sus poemas logrados. Nombro a Victoriano Vicario, Edgar Medrano, Gilberto Owen.Hay otros. Ungaretti. Eluard.Pero siempre son pocos en el río de voces escritas que no son Poesía.Yo trato...como trata la ola ser siempre catedral de espumas.